Mostrando entradas con la etiqueta El amor es ciego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El amor es ciego. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de julio de 2011

Helena o el mar del verano

Espantada porque su hija leía novela tras novela del noccivo Federico Moccia, me pidió una recomendación. Le apunté, entre otros libros, Helena o el mar del verano de Julián Ayesta, deliciosa novelita espléndida. A la semana me dijo cuánto le había gustado la novela a ella, pero no a su hija: “Claro, como no ha conocido aquellos veraneos eternos con los primos…” Deduje que a la niña tampoco se le podrá recomendar la Iliada porque no ha conocido aquellas expediciones de los aqueos, ni el Quijote, porque no ha dormido nunca en una venta manchega, ni La isla del tesoro porque no tiene un loro ni una pata de palo... A veces hasta los padres más listos se tragan —será el amor, que es ciego— las más idiotas ideas de sus hijos.
*** 
Pero, ¿quién está libre de parcialidad? ¿No me parece a mí insuperable el estilo de gateo, digamos, de Carmen, que no se rebaja a las cuatro patas, no, ni olvida la vocación humana de tollere vultus ad sidera? Oh.