miércoles, 23 de diciembre de 2015

La cabeza de Rajoy


En la cabeza de Fraga cabía todo el Estado, de la de Rajoy pende todo el Estado. Yo me pongo algo sentimental, y García Domínguez, tajante.

sábado, 7 de noviembre de 2015

El método Carmena es sólo para Carmena

Ley del embudo



Al editar el artículo se han destrozado varias frases. No hay que ver fantasmas, sino errores. Quizá porque puse € en vez de euros (para ganar espacio) y me lo han cambiado, supongo que por el libro de estilo del Diario, me han hecho polvo otras frases, buscando abrir hueco. En todo caso, pongo aquí el artículo tal y como lo mandé a la redacción:

Ley del embudo  Choca que el tripartito de izquierdas que gobierna El Puerto penalice a las familias numerosas con un recorte radical en las bonificaciones del IBI. Entre otras cosas, porque ayer no más se argumentaba que la estancia de Manuela Carmena en Zahara de los Atunes en un adosado que costaba casi 4.000 € a la semana no habían sido unas vacaciones lujosas, qué va, para nada, ya que los veraneantes fueron ocho, y había que dividir. O sea, como si un restaurante exquisito, cuando pagan a escote los que comen, se transformase ipso facto en un fast food. Lo extraño es que los de Podemos y compañía se nieguen a aplicar ese mismo argumento financiero a las familias de su pueblo. Hasta ahora había una escala de bonificaciones según el número de hijos y el valor catastral de la vivienda que incluía hasta las casas de 132.000 €. Ahora, las casas de menor valor tendrán mejores exenciones, y me alegro, pero éstas se cortarán en seco en cuanto el inmueble supere el valor catastral de 99.990 €, y se rebajaran bastante a partir de las casas de 66.660 € para las familias muy numerosas, al no tener en cuenta ni uno más de cinco hijos. La escala anterior contaba hasta los ocho. Ocho fue el número justo de veraneantes de Carmena. Se ve que la ley del embudo es de aplicación universal. Universal y doble, porque los ingresos que el ayuntamiento recibe de la administración central dependen en su mayor parte del número de habitantes. Esos niños que van del quinto para arriba cuentan para poner la mano, pero no al revés, y dejan de contarse cuando se trata de echar una mano a sus familias. Podemos ponernos demagógicos, por supuesto, y hablar del distinto valor catastral y preguntarnos por qué habría que aplicar ventajas fiscales a quienes pueden permitirse unas casas caras. Pero es eso: demagogia. Las familias numerosas no es que se las puedan permitir (de hecho, apenas pueden), es que las necesitan, porque son muchos a vivir en ellas, mientras que el valor catastral no entiende de número de hijos, sino de ara nada, es trouen a aplicar esenen mejores exenciones,terminan de caber. Pero como ellas, yo tampoco me voy a rendir: les dedmetros cuadrados a tanto el metro. Metros que habría que dividir entre los que viven en la casa, y ya veríamos… Y no son sólo más metros, necesitan más luz y más agua y más ropa y más comida y más material escolar. Y más artículo, pues tampoco me caben aquí del todo ni ellas ni su heroísmo cotidiano. Pero yo, como las familias numerosas, tampoco me voy a rendir: les dedicaré más columnas.



domingo, 25 de octubre de 2015

Afanes de amor absurdos


Hoy, que tenía muchísimo interés en que saliese mi artículo en el Diario, se ha colgado su página de internet. Así que lo pongo aquí, levemente esponjado, libre del límite de los caracteres.


AFANES DE AMOR ABSURDOS


La clave de los clásicos es su actualidad. A esos pocos y mediáticos cardenales que en el Sínodo de la Familia han estado proponiendo rebajas en la doctrina de la indisolubilidad matrimonial les vendría de miedo leer Love’s Labour’s Lost de Shakespeare. ¿No les bastaría un catecismo? Sí, claro, debería, pero, por lo visto, no.

Esta comedia ha tenido muchos partidarios, aunque muy desconcertados por su abrupto final, donde nadie se casa con nadie. Shakespeare, sin embargo, no da puntada sin hilo. La obra defiende (sutilmente) la esencialidad del compromiso.

Como recordarán, el joven rey Ferdinand y sus amigos hacen voto de encerrarse en Navarra durante tres años para consagrarse en cuerpo y alma al estudio. Berowne, el más perspicaz, protesta de lo excesivo del compromiso, pero jura y más a sabiendas que ninguno. Y el compromiso es excesivo, sí, aunque menos que uno matrimonial, si se piensa. Enseguida llega la princesa de Francia y sus damas y cada uno se enamora perdidamente de alguna de ellas. Pero entre las parejas se interpone el juramento.

¿Cómo intentan zafarse de él? Con unos argumentos idénticos a los que hoy se gastan para esquivar la indisolubilidad. Primero, el rey y sus amigos, cuando descubren que todos están enamorados, blanden esa unanimidad como un antídoto contra el perjurio. Quizá porque no están muy seguros, suman las dificultades inherentes a su juramento, que ya conocían. Ahí brilla Shakespeare: de haber propuesto un compromiso más sensato, su fuerza habría venido de su sentido y no de una voluntad libérrima y soberana que se obliga a sí misma. Por último, piden a Berowne que se ingenie una doctrina que les exculpe. Y él se pone a hablar con mucho aparato de citas sagradas y profanas de la misericordia y de que el amor no se puede separar de la caridad, etc. Convence a los deseosos de ser convencidos, pero no a sí mismo, que se dice, rematando su argumento en un aparte: “El que siembra cizaña no coge trigo […] Las mujeres veleidosas pueden ser un azote para los hombres perjuros. Si eso sucede, nuestro cobre no adquirirá mejor tesoro”.


Las chicas, en efecto, les replican: aunque somos la causa de que hayáis roto vuestro juramento, la consecuencia es que no podemos fiarnos de vuestras promesas. Por eso, no hay bodas. A lo más que se llega (concluye Shakespeare) es a la imposición de una penitencia, con una esperanza de redención. El amor requiere la fe en las palabras y la firmeza de la voluntad. Si no, aunque parezca precioso, es un afán absurdo.


*****
En el periódico no cabían las citas, que son lo mejor, y que he reunido en Rayos y Truenos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Derecho de despojo


Si llego a enterarme del fichaje de Irene Lozano por el PSOE antes de mandar este artículo, hubiese tenido que nombrarla.


lunes, 3 de agosto de 2015

Trampolínk: saltos cruzados




Me daba reparo ser especialmente duro con Mamen Sánchez en mi artículo Mamen, impresiónanos y se lo lloré a Leonor. A media mañana, me pasó un artículo de Ussía, para que dejase de preocuparme. Empezaba tal que así:


A mí me gustaría que a la alcaldesa le hubiese incitado al pensamiento más mi artículo, incluso, aunque odio ser impertinente, que el mío le hubiese irritado un poco más o, mejor, inquietado. Pero no creo que caiga esa breva. Desde luego, Leonor consiguió quitarme la desazón.

jueves, 9 de julio de 2015

viernes, 26 de junio de 2015

Carmena vs. Carmena

Carmena vs. Carmena



Ya es mala suerte que en la redacción se hayan equivocado con el título cuando yo empiezo el artículo diciendo que el título está bien.

jueves, 25 de junio de 2015

¿En serio?

Habría que espiar a los presidentes franceses para saber si de verdad están enfadados de que les espíen.








miércoles, 17 de junio de 2015

No va por ahí la cosa

No va por ahí la cosa



Quizá sea necesario explicar que Ganemos El Puerto es a plataforma ciudadana que sostiene Levantemos, que es el Podemos portuense. (Perdón por el juego de las matrioskas rusas.)

miércoles, 10 de junio de 2015

Un golazo

Nos hemos ido corriendo a la banda a protestar el fuera de juego de C's, que ya lo veremos en la moviola, pero el gol de Susana es un golazo

sábado, 6 de junio de 2015

FUERZAS ARMADAS







(He cometido un error grave al atribuir a Homero el comienzo de la Eneida. Que las musas y Virgilio me perdonen. Yo lo siento muchísimo, y más, si cabe, porque mi torpeza venga a emborronar un homenaje que quería limpio).






miércoles, 3 de junio de 2015

Una de Dios



Con razón, podéis estar hartos de que hable de política, por mucho arte que tengan el Kichi y el Conde de Miraflores de los Ángeles, cada cual a su estilo. Por suerte, viene Dios en nuestro auxilio, como siempre:




lunes, 1 de junio de 2015

Y la sobrasada


Como no quería que Miquel Barceló se comiese mi artículo dantesco —aunque es muy de Dante el interés por los personajes secundarios y anecdóticos— tuve que dejar fuera lo de la sobrasada. Porque junto a la vanidad ("dice que soy su pintor favorito") no podemos descartar el ahorro. Ya sabe Miquel Barceló que con Catherine Deneuve remedia la invitación con sobrasada a la vuelta de la esquina. Bien.