miércoles, 5 de septiembre de 2012

1004.4 Bolas Bolinaga

 El 1004. 4 del Reglamento Penitenciario dice que "los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad".

13 comentarios:

  1. Una vez más, no ha aparecido (al menos de momento) un comentario hecho esta mañana al artículo en el Diario de Cádiz. Decía en él que no me quedaba claro si, dado que nadie ha desmentido que el etarra padezca un cáncer mortal, lo que el articulista desearía es que muriera en la cárcel. Copio aquí, por lo demás, un fragmento del editorial que El País dedica al tema:

    "El informe de la Fiscalía de la Audiencia oponiéndose a la concesión de la libertad condicional se basa en la consideración de que el estado del recluso no es terminal, dando por supuesto que no es lo mismo que enfermo incurable. Sin embargo, el artículo 196 del Reglamento Penitenciario equipara ambas situaciones: trata de la “libertad condicional de septuagenarios y enfermos terminales”, pero se refiere a estos últimos como “enfermos muy graves con padecimientos incurables”, que es la fórmula utilizada en el artículo aplicado por Instituciones Penitenciarias para la concesión del tercer grado. Por tanto, la distinción entre muy grave y terminal no es relevante.

    Además de ser ese el criterio aplicado en todos los casos similares anteriores, desde el año 2000, siendo ministro Mayor Oreja, existe una norma de Instituciones Penitenciarias según la cual debe considerarse “muy grave” al recluso enfermo con riesgo de muerte antes de un año superior al 10%, o al 50% en cinco años. Margen en el que se encuentra Bolinaga, según los informes médicos en manos del juez".

    De donde el que sea o no legalmente obligado conceder la libertad a Bolinaga es, en todo caso, asunto sujeto a interpretación; pero no veo que se trate de "una mentira gorda", con lo cual toda la argumentación del artículo me parece caer por su base.

    Y quede claro, para terminar, que no tengo ninguna simpatía ni por Bolinaga en particular ni por ETA en general. No lamentaré la desaparición de ninguno de los dos. Ojalá ETA no hubiera existido nunca.

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  2. Lo que el articulista desea es que el Gobierno no mienta. Si quiere excarcelar a Bolinaga, que lo haga en el uso de la posibilidad que efectivamente le da la ley. Lo que al articulista le repugna y le parece una mentira gorda, aunque quizá a Pedrete le parezca light es que nos digan que están obligados.

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  3. No, amigo EGM, a Pedrete no le parece "una mentira light"; le parece, como ya aclaró, una interpretación posible. En concreto, y según citaba, la que se ha aplicado "en todos los casos similares anteriores". Decir que la capital de Francia es Londres es una mentira: no lo es. Decir, en cambio, que Campoamor es un poeta valioso, es cosa susceptible de opiniones distintas: hay quien lo cree así, y quien no.

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  4. Me he perdido algo entonces, porque tendríamos que estar de acuerdo esta vez. Decir, como han hecho hasta ahora desde el Gobierno y cía., que "tienen que soltarlo" es una mentira. Pueden hacerlo o no. De hecho, hay casos en que no hubo excarcelación.

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  5. Yo creo que, efectivamente, podríamos estar de acuerdo. Decir que hay casos en que no hubo excarcelación es tanto como indicar sin decirlo (y es cierto, por otra parte) que hay otros en que sí la ha habido. Con lo cual, volvemos al principio: es, me parece, una interpretación posible. De acuerdo con lo que dice El País, las normas penitenciarias admiten esa interpretación; es decir, que el caso de Bolinaga es de aquellos que, de acuerdo con dichas normas (y con la práctica, al menos mayoritaria, en casos semejantes), podría entenderse que la excarcelación es obligada. Pretender que es así me parece a mí que puede ser una opinión discutible; pero no que sea una mentira.

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  6. O es una mentira gorda o —desde el momento en que sólo uno en tal situación siga en la cárcel— hay una prevaricación tremenda.

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  7. Volvemos a lo mismo, y lo siento. Para EGM no existe la posibilidad de que sobre esto haya distintas opiniones legítimas: hay una sola verdad, la que sea, y todo lo que disienta de ella es una mentira, o "una prevaricación tremenda" (no una opinión diferente, y legítima, aunque pueda ser equivocada: eso al parecer no existe). Ésa, me temo, es la diferencia entre él y yo. Yo tengo mis ideas; pero no verá que descalifique a quienes tienen otras simplemente por ese hecho. Los versos de Cernuda relativos a Galdós ("tolerante de lealtad contraria, / según la tradición generosa de Cervantes") me parecen dignos de toda meditación; y esa España que él relata es la mía, es la que yo quisiera. Precisamente porque en ella tienen cabida, y espacio para manifestarse, quienes no piensan como yo. Es decir, y ya que hablamos de ella, exactamente lo contrario de lo que ETA pretende: imponer a sangre y fuego su única verdad. El que lo hagan a sangre y fuego ya les descalificaría sin más (NADIE, JAMÁS, y lo subrayo, tiene derecho a matar a otro sólo porque no piense como él), pero además el que no toleren otra "verdad" que la suya, aunque intentasen imponerla sólo por medios pacíficos, les descalificaría igualmente.

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  8. Así será, pues. Lo siento.

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  9. Bueno, lo intento de nuevo. Le daba la razón, y decía: "Vale, no es mentira y han de soltarlo por imperativo legal. Pues partiendo de ese supuesto, es peor, pues tienen en la cárcel, como tienen, a personas en esa situación que no excarcelan y, por tanto, están prevaricando y esta vez en perjuicio del reo". Mi razonamiento no parte de ninguna verdad mía absoluta, sino del hecho de que, o por un lado o por el otro, la actitud del Gobierno es (o era) injusta.

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  10. Más interesante que una discusión que yo creo más terminológica que de fondo (y también, es verdad, mucho más triste): acabo de leer, en la edición digital de La Vanguardia, la noticia de la muerte de Cristóbal Serra.

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  11. Oh, cómo lo siento, y cuántos buenos fragmentos y momentos le debo. Muchas gracias.

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  12. Era uno de esos escritores secretos que enriquecen una cultura, y una lengua. Tenía mundo propio y voz para contarlo. Es una verdadera pérdida. Y hace de éste, que se abría con la muerte de Carlos Pujol, un año especialmente luctuoso para la literatura española (la verdadera, no la de relumbrón). Mala noticia, de veras.

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