Mabel descansa seguro feliz y sonriente junto a Rafa, su hijo y amigo mío. Todos los que tuvimos la dicha de conocerla y tratarla sabemos que lo menos que se puede decir de ella es que es santa, y probablemente me quedo corto. No he conocido persona más buena, cariñosa, servicial y verdadera en mi vida. Su testimonio vital permanecerá para siempre en los corazones de todos nosotros. Gracias, Enrique, por tan precioso artículo sobre Mabel.
Mabel descansa seguro feliz y sonriente junto a Rafa, su hijo y amigo mío. Todos los que tuvimos la dicha de conocerla y tratarla sabemos que lo menos que se puede decir de ella es que es santa, y probablemente me quedo corto. No he conocido persona más buena, cariñosa, servicial y verdadera en mi vida. Su testimonio vital permanecerá para siempre en los corazones de todos nosotros. Gracias, Enrique, por tan precioso artículo sobre Mabel.
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