miércoles, 3 de julio de 2013

Recuerdo de mi abuela


En el artículo de hoy la recuerdo, y ahora caigo en que cuando nos pelamos de frío no se me viene a la cabeza ella nunca, de lo que se alegrará. Sólo cuando los calores arrecian y comienzan las protestas generales. Moraleja: son nuestras alabanzas y defensas lo que mejor nos define. O dicho con un aforismo de Chesterton que encontré el otro día: "Creo que la principal ocupación de un hombre, por muy humilde que sea, es la de abogado defensor".


domingo, 30 de junio de 2013

sábado, 29 de junio de 2013

Dos reseñas en Alfa y Omega


En la edición en papel, firmo las dos, pero en la digital solamente la de Pensar por lo breve. La de Abbott la firma el director de Alfa y Omega. Sería estupendo que fuese porque le haya entusiasmado tanto que no haya resistido la tentación de la mixtificación. No creo, ay, más que nada porque el director de Alfa y Omega seguro que resiste muy bien todas las tentaciones. 

viernes, 28 de junio de 2013

Ayer, güelfos; hoy, gremios


De lo más interesante que está ocurriendo ahora mismo en la literatura como mundo, según mi humilde entender, es la fragmentación. Las inmensas posibilidades de las nuevas tecnologías se alían con los viejos métodos y se respira un aire de libertad maravilloso. Un autor que encuentre cerradas las puertas de las editoriales, ya sea porque no es conocido o porque determinado género o tipo de libro no tenga mercado, siempre puede publicar en internet, vender su libro en Amazon u otro formato para e-book, autoeditarse el libro a precios cada vez más económicos y venderlo en presentaciones o a través de un blog, imprimir un puñado de ejemplares y mandarlo a los lectores que le interesan, fotocopiarlo, y alguna más que ahora mismo no se me ocurre. 

Todo esto exige la existencia de unos pocos lectores interesados, a los que el prestigio de un sello editorial no les obnubile y que estén dispuestos a franquear ellos el paso a la buena literatura. Si el otro día me di el lujo de resucitar a los güelfos blancos, con un enorme éxito, todo hay que decirlo, hoy propondría, pues la lectura a pelo es una actividad de riesgo, la creación de un gremio de lectores, en el que podíamos crear hasta grados de aprendices, oficiales y maestros; y en la que uno pusiera sobre el tapete su prestigio al llamar la atención sobre un libro u otro.

Yo, en mi condición de fundador del Gremio de Lectores, y aprovechando mi autoconcedida condición de oficial, me atrevo a proponer como lectura los aforismos de Marzioni. (Ya me diréis si me pasáis a aprendiz o qué.)


domingo, 23 de junio de 2013

Oh... Ah... Eh...


Ayer, simpatiquísimos lectores me destrozaron. Pocas cosas tan desconcertantes como un elogio (oh) que acaba revelándose fruto de una lectura equivocada (ah) y exigiéndote unas incómodas explicaciones (eh). En el bautizo del pequeño Estanis, mi artículo de Misión salió a colación, primero en forma de aplauso, e inmediatamente después como animado debate. Con todo, lo peor había ocurrido por la mañana. Un desconocido muy agradable se cruza conmigo por la playa, abre un franca sonrisa como una sombrilla y me dice: "Venga, a disfrutar ahora, que todavía no han llegado los comepeces". Qué desconcierto, porque a mí los comepeces me gustan más que a ellos los peces, y creo que lo había dejado claro. En este artículo de hoy, reinsisto. No sé qué pensaré ese amable caballero, si lo lee. 


viernes, 21 de junio de 2013

Tiene cura


Si piensa usted que Gustavo Adolfo Bécquer es poeta de adolescentes la cosa es grave, y es más y piensa que lo es de pre-adolescentes, todavía es más grave; pero no se preocupe: hay tratamiento y tiene, si se siguen los pasos, un 100 % de probabilidades curación.