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Vale, sí, pero ¿y trabajar sólo Montoro y su Hacienda?
A la delicada objeción por correo privado de un amigo de que los políticos han de tener ideas claras, contesto: "Tenía que haber dejado más claro en el artículo esta idea: los ministros tienen que venir opinados de casa. Lo que me parece una pérdida de tiempo es que se enreden en debates en vez de dar decretos". Así queda más claro, espero.
Se juzga a la jubilación con criterios de Bismarck, que fue el pillo que tuvo la idea, sin querer ver ni entender sus ventajas y también sus beneficios sociales. Y así no hay manera.
Qué augurio redondo que ayer, festividad de Santo Tomás de Aquino, se estrenase una revista llamada Suma. Viene a ser la metamorfosis de Ambos Mundos. Y allí, aunque un poco perdido en el caos propio de los inicios, se publicaron mis aforismos o aplausos, mis aplausismos, a Nicolás Gómez Dávila.